domingo, 15 de mayo de 2011

Que podemos hacer con 2 kg. de guisantes frescos.



Encontré en el mercado algo que hacía tiempo no veía y que me recordaba a mi infancia: guisantes frescos.
El que no ha tenido la suerte de probarlos recién  sacados de la vaina, con su dulzor característico, solo tiene la idea de los guisantes de bote o los congelados. Esto hace que no sean muy apreciados.
Me planteaba como cocinarlos, de forma que se apreciara plenamente su sabor y se me ocurrieron dos formas: en salsa verde, que era una forma habitual de comerlos en casa o con jamón. Al final, opté por esta forma.
Mientras los limpiaba (tarea bastante entretenida), se me ocurrió aprovechar también las vainas, así que con ellas he hecho un puré.






PURÉ DE VAINAS DE GUISANTES
   - Necesitaremos además de las vainas de los guisantes: una cebolla, un litro de caldo de carne (pollo o ternera) o de verduras, unas hojas de lechuga, un brick de nata, sal, pimienta, mantequilla  y aceite de oliva.
   - Cuando limpiemos los guisantes, tendremos cuidado de quitar el máximo de hebras (tienen mas que las judías verdes) para facilitar la posterior conversión en puré.
   . En una olla, ponemos una cucharada de mantequilla y dos de aceite y sofreímos la cebolla que habremos picado previamente. Cuando se haya dorado, añadimos el caldo caliente y llevamos a ebullición durante unos minutos. Añadimos la lechuga troceada y las vainas, dejando cocer hasta que estén blandas.
   - Retiramos del fuego y  trituramos con la batidora de brazo. Pasamos por el chino o por un colador fino.
   - Volvemos a colocar en cazuela, salpimentamos y añadimos la nata, calentando de nuevo.
   - Se puede servir frío o caliente.

GUISANTES CON JAMÓN.
   - Vamos a necesitar además de los guisantes, una cebolla, dos dientes de ajo, jamón serrano en tacos, pimienta, sal , mantequilla y aceite.
    - Con el rallador, reducimos la cebolla para que no se note, eliminamos el agua que se ha producido y la sofreímos junto con los dientes de ajo pelados y triturados en una sartén grande con aceite y mantequilla. Cuando este dorada, añadimos el jamón y damos unas vueltas a todo, dejando que se deshaga la grasa, añadiendo entonces los guisantes, bajamos el fuego y removemos de vez en cuando para que no se peguen. Para que estén un poco mas jugosos, podemos añadir un cazo o dos del caldo de las vainas. Salpimentamos y servimos.