viernes, 4 de marzo de 2011

El gintonic

Después de una buena comida y, acaso, un buen café expreso, es agradable tomar un gintonic mientras se acaba la sobremesa.
Este cóctel, que es junto al cuba libre el mas famoso y aparentemente el de mas fácil ejecución, suele ser servido sin ningún tipo de miramiento y como un refresco mas. La diferencia entre un gintonic bien elaborado y una Ginebra con tónica, es considerable.
Debemos agradecer a Johann Jacob Schweppe, la invención del sistema para gasificar las bebidas y la posterior inclusión de la quinina creando así la tónica. Así como a los ingleses el mezclaría con Ginebra.
¡Basta ya de añadir zumo de limón, granos de café, angostura o rodajas de limón entre otras cosas!
Para preparar un buen gintonic, necesitamos además de la tónica y la Ginebra, una Lima y un vaso bajo y ancho o, mejor, una copa de balón.

1.- llenamos el recipiente de hielo y lo movemos a fin de que se enfríe. Desechamos el agua que se haya producido.
2.- Con un cuchillo bien afilado, cortamos la corteza de la Lima (con la menor parte posible de blanco) y la retorcemos con los dedos de forma que suelte los aceites que contiene. El trozo no debe ser muy grande y podemos dejarlo caer en la copa.
3.- Sobre el hielo, vertemos la ginebra mientras contamos 1001, 1002, 1003.
4.- Volvemos a mover la copa para que la Ginebra se refresque con el hielo.
5.- Lentamente y ayudandonos con una cucharilla o inclinando la copa, echamos la tónica.
6.- Finalizamos dando una vuelta con la cuchara a los hielos y un golpe en el fondo de la copa que ayudara a liberar las burbujas. No agitar ni remover.

¡Disfrutar de vuestra copa!

Si queréis ampliar:

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